CLÁUSULA SUELO Y ACUERDOS PRIVADOS: A EXAMEN EN EUROPA

Hay una gran mayoría de afectados con cláusulas suelo, que tras la famosa sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en diciembre de 2016, negociaron con el banco una rebaja de la cláusula suelo o una suspensión temporal de la misma, a cambio de renunciar totalmente al ejercicio de acciones judiciales contra la entidad.

El Pleno del Tribunal Supremo sentenció el 30 de abril de 2018 que un contrato privado firmado entre  cliente y entidad financiera en el que se rebaja la cláusula suelo de una hipoteca a cambio de la renuncia por el cliente a cualquier acción legal es perfectamente válida. La sentencia califica dicho acuerdo privado como una transacción conforme a Derecho nacional en base al principio de autonomía de la voluntad de las partes y también conforme  al derecho europeo puesto que, según argumenta, éste es favorable a la resolución extrajudicial de conflictos.

El Alto Tribunal, abrió así una brecha entre el concepto transacción y el concepto novación, sobre la novación había ya una amplia jurisprudencia que las consideraba nulas.

Sin embargo, la sentencia cuenta con el voto particular discrepante del Magistrado Francisco Javier Orduña, que considera que este tipo de pactos privados son una transacción y también una novación, puesto que suponen una modificación de las condiciones del préstamo y que por lo tanto,  no puede ser validada, de la misma forma y en los mismos términos en que la novación no puede ser validada, puesto que cuando una cláusula es nula de pleno derecho, es nula también cualquier transacción posterior que constituya una novación,  la nulidad es a origen y no se puede validar algo que es nulo a origen.

A pesar de esta contradictoria sentencia, muchos Juzgados Especializados y Audiencias Provinciales siguen fallando a favor del consumidor, por ejemplo, la Audiencia Provincial de Badajoz, la de Ciudad Real, de Córdoba, de Vizcaya,  Navarra, también los Juzgados especializados de Sevilla, Córdoba, Toledo (éste último declara nulos estos acuerdos firmados después de 25 de marzo de 2015 puesto que la entidad bancaria ya sabía que tenía de devolver cantidades a los consumidores, tras la sentencia de esa fecha).

Ahora la cuestión prejudicial se ha elevado a Europa y es el Tribunal de Justicia de Europa quien deberá responder, una vez más, a las cuestiones suscitadas en esta materia, que resumidamente son:

  • ¿Se puede cambiar la calificación de un contrato, perjudicando al consumidor y beneficiando a la entidad bancaria?
  • ¿Puede prescindir la entidad bancaria de su deber de información, presuponiendo que el consumidor ya estaba informado tras el revuelo mediático de la sentencia de 29 de mayo de 2013?
  • ¿Es válida la renuncia por el consumidor a emprender acciones legales contra el banco, sin que el banco haya  facilitado información sobre el importe concreto al que está renunciando el consumidor?

Hay un gran número de consumidores afectados por este tipo de acuerdos, puesto que sin asesorarse debidamente, firmaron con el banco una rebaja en la cláusula suelo (o  la suspensión temporal de la misma), a cambio de la renuncia total al ejercicio de acciones legales contra la entidad.

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